Breve semblanza de Julio Palarino

Me pidieron que realizara una semblanza cortita de Julio. Me es difícil porque para mí es un amigo muy cercano y muy querido de más de cuarenta años, su partida aunque es temporaria y es también una llamada del Señor para seguir sirviéndolo en los hermanos,  es al mismo tiempo, dolorosa para quienes estamos acostumbrados a tenerlo cerca.

Sólo quiero decir, para quienes no lo conocen, que Julio es un sacerdote carmelita que en el año 1996 se incardinó en el clero platense porque sintió un llamado muy fuerte a pasar de la contemplación a la misión. Misión que ejerció en la Universidad Católica (donde fue profesor y capellán por casi 20 años), en la capellanía de Policía y en la parroquia Ntra. Sra. de Loreto, a donde fue destinado por Monseñor Galán. Parroquia que cuando la recibió era sólo un garaje sin baño siquiera y que con el tiempo se transformó en un templo hermosísimo dedicado al Espíritu Santo, con una casa de tránsito para mujeres con chicos en crisis y un salón de usos múltiples, en el que se da incluso, formación para adultos. Fundó también, cerca de la parroquia -atrás del Tiro Federal-, una capilla dedicada a San José y el Jardín de Infantes “Santa Teresa”, porque decía que las mamás tenían que salir a trabajar porque no tenían nada y los nenes no podían quedarse solos…. Ese barrio, que cuando comenzamos a ir era sólo barro y algunas casas hechas con cartones, de a poco se asfaltó hasta la esquina de la capilla y se fue urbanizando. También gracias a la oración -presentando todo proyecto primero al Señor-, al trabajo de la comunidad que supo formar y al esfuerzo y empeño en todo lo que se propuso.

En el movimiento comenzó a trabajar al muy poquito tiempo de salir del Carmelo y desde ese momento hasta el año pasado concurrió regularmente a dos cursillos por año. Puedo dar fe que ama el Movimiento de Cursillos -de hecho, va a seguir trabajando en este ambiente, acompañando los cursillos de los inmigrantes en EEUU-. Fue de los primeros en recalcar que al Cursillo tenía que ir todo el mundo. Y siempre hacía sufrir a todos porque sumaba ahijados hasta el mismo día del ingreso al retiro. Es incontable el número de personas que apadrinó para que vivieran su Cursillo.

Sólo voy a destacar de él, la profunda espiritualidad (ha organizado ciclos enteros de escuelas de dirigente analizando documentos del papa y la situación de la Iglesia actual), su amor a Cristo y su inigualable sentido del humor -imposible ir a un cursillo con Julio sin morirse de risa-. Sabe crear climas propicios para el encuentro con el Señor, para consolar el alma triste y para acercar al alejado. Esto lo he experimentado muchísimas veces. Es siempre, además, un instrumento de unión de todos los que tiene cerca. Tiene el don de “crear familia”. En la misma mesa -dentro y fuera del cursillo, pero encarnando el carisma del Movimiento- une gente muy heterogénea y provoca tal clima de amistad y de unión que visto de afuera -para quien no lo ha vivido- puede parecer imposible, generando vínculos fuertes y perdurables. 

Hoy emprende una nueva misión, para la que siente un llamado fuerte del Señor, a la que, con todo el desprendimiento que siempre lo caracterizó, dio su SÍ sin reservas.

Lo vamos a extrañar mucho y la mano que estampó el sábado 11 de mayo, mientras se llevaba a cabo la lectura de fichas para el próximo Cursillo, con la presencia sólo del Secretariado y el futuro rector, en la pared de la casita del Movimiento, es una huella que nos recuerda su paso por nuestro movimiento en La Plata. Le regalamos allí una estola en nombre de toda la comunidad del Movimiento y le dimos un “GRACIAS” enorme a él por su entrega y al Señor por habernos dado semejante regalo con su presencia entre nosotros. 

Carolina Santi de Pascual

DE COLORES!!!