25/4: SAN MARCOS: El evangelista Marcos nació en una familia hebrea acomodada. De él sabemos solamente lo que narran los Hechos de los Apóstoles y algunas cartas de los santos Pedro y Pablo. No fue discípulo de Jesús, aunque algún estudioso lo identifica con el muchacho, hijo de la viuda María, que siguió a Jesús después del arresto en el huerto de Getsemaní.
Marcos colaboró con el Apóstol Pablo, a quien conoció en Jerusalén. Viajó con él a Chipre y, más tarde, a Roma. En el año 66, san Pablo escribe a Timoteo desde una cárcel romana: “Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio” (2Tm 4,11).
1/5: SAN JOSE OBRERO: Mientras que la fiesta principal de san José es el 19 de marzo, en 1955 el Papa Pío XII agrega un segundo día, el 1° de mayo, celebrado como el Memorial de san José Obrero. Como carpintero, san José trabajó muy duro. Su labor manual era difícil y es un gran ejemplo para todos nosotros en nuestro trabajo diario. Además, es un poderoso intercesor para quienes buscan empleo.
12/5: ASCENSION DEL SEÑOR: El día de la Ascensión se celebra justo cuarenta días después del domingo de resurrección, durante el Tiempo Pascual. En esta fecha se conmemora la Ascensión del Señor al cielo, en presencia de sus discípulos tras anunciarles que les enviaría el Espíritu Santo.
19/5: PENTECOSTES: ¿Por qué se conoce a Pentecostés como el cumpleaños de la Iglesia?. Cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos, inmediatamente comenzaron a proclamar el Evangelio. De hecho, ese día se bautizaron tres mil personas. Los discípulos, mediante el don del Espíritu Santo, estaban respondiendo al llamado de Jesús de «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19). El Espíritu Santo es vital en la misión y el testimonio de la Iglesia, por eso consideramos a Pentecostés como el nacimiento de la Iglesia.
20/5: BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA, MADRE DE LA IGLESIA: La Memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos recuerda que la maternidad divina de María se extiende, por voluntad del mismo Jesús, a todos los hombres.
El Papa Francisco, en 2018, fijó esta memoria en el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés, el día en que nace la Iglesia. Pero este título no es nuevo. Ya San Juan Pablo II, en 1980, invitó a venerar a María como Madre de la Iglesia; e incluso antes, San Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, al concluir la Tercera Sesión del Concilio Vaticano II, declaró a la Virgen «Madre de la Iglesia».
Junto a estas fechas recientes, no podemos olvidar lo mucho que el título de María, Madre de la Iglesia, está presente en la sensibilidad de San Agustín. Como hemos dicho, el Papa Francisco, el 11 de febrero de 2018, en el 160° aniversario de la primera aparición de la Virgen en Lourdes, decidió hacer obligatoria esta Memoria.
26/5: SANTISIMA TRINIDAD: Creemos en un solo Dios único y verdadero en tres divinas personas. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe: es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la “jerarquía” de las verdades de fe. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, PADRE, HIJO y ESPIRITU SANTO, se revela a los hombres, los aparta del pecado y los reconcilia y une consigo.
