La piedad, el estudio, y la acción, podemos decir que son como tres “pilares” o “columnas” que sostienen, o donde se apoya nuestra vida cristiana – por tal, han de estar bien balanceados.
- Nuestra vida de gracia ha de ser como un tramo alto.
Sin la piedad no tendríamos fuerza –tenemos que alimentarnos.
- Según alimentamos nuestro cuerpo, no solo por gusto, sino para no decaer y perecer; así también los actos de piedad no los ejercemos por el mero hecho de hacerlos, sino porque nos dan la fuerza para seguir conectados a Cristo.
Sin el estudio no sabríamos actuar bien –sería ir sin rumbo, como el barco “sin velas” –no tiene el “palo mayor”.
Sin la acción seriamos personas inútiles –parásitos –estanques de agua podrida.
Piedad – la conexión (unión) con Cristo; la vida de gracia es aquello de cuando uno va a cursillos habla de Dios, después habla con Dios, luego deja hablar a Dios.
Estudio – el don de Dios, su prolongación y su proyección (influye; hace efecto) en todas las cosas.
Acción – transparentar (Dejar entrever; revelar; traslucir), procurar que todos vivan en gracia. No buscar el mérito, sino amar porque hay necesidad; amar a la gente; llevar la alegría – ahí está el amor, ahí está el Evangelio –; ser Cristo para los demás.
Acción es llevar el amor de Cristo a todos los demás, siempre y donde quiera que nos encontremos.
