LA TERCERA PATA DEL TRÍPODE

Hace un tiempito empecé a indagar qué es la Acción y particularmente qué es la Acción Apostólica y me di cuenta que además de ser una de las patas de nuestro Trípode, es por definición el esfuerzo intencional del Cristiano por llevar Evangelio y el Amor de Cristo a todos los ambientes. En síntesis, sin que ello implique que sea algo livianito y superfluo, es la actitud de MISIONAR; pero para ello es muy importante ser Testigos del Amor de Dios y en este año particular dedicado por el Santo Padre León a San Francisco de Asís al cumplirse 800 años de su partida terrenal, ser instrumentos vivos de Jesús y así como lo predicaba el Santo, salgamos a evangelizar y sólo si es necesario hablemos.

Debemos ser reflejos del inmenso Amor de Dios en cada uno de nosotros siendo faros iluminando con ese amor a los demás, sin olvidar lo que los Apóstoles San Pedro y San Juan manifestaron ante el Sanedrín (Hechos 4.20) “No podemos callar lo que hemos visto y oído”.

Por eso quiero compartir con ustedes lo hermoso que fue trabajar para el Señor acompañando a los jóvenes de la Misión Juvenil Arquidiocesana en la vecina localidad de Magdalena. Lo hice junto a mis hermanos de R.G, junto a otros cursillistas y otros que no lo son pero pronto lo serán.

Lo nuestro fue tan sencillo y simple como preparar unos días antes en casa de un Amigo, lo que sería luego un almuerzo y una cena para los Misioneros.

Lo maravilloso fue que este humilde gesto tuvo en cada uno de nosotros una inmensa recompensa, al recibir tanto de estos alegres, ruidosos, desfachatados, picaros y amorosos jóvenes que pusieron todo de ellos para compartir la Buena Noticia con los vecinos de Magdalena y aledaños.

Ellos llenaron sus panzas de comida y nosotros llenamos de amor nuestros corazones.

Ver a la comunidad en real Acción Apostólica nos debe interpelar, nunca dejemos de misionar, evangelizar y de precursillar en nuestros ambientes.

 

DE COLORES

Fabián Jensen 

“Cursillo 97”