“… Necesitábamos un Sacerdote para que nos explicara los rollos místicos y que cuidara de la dirección espiritual del Cursillo. Repetidas veces Don Juan Juliá, Sacerdote Castrense, nos había dado algunas conferencias sobre la Acción Católica y a él acudimos explicándole nuestro plan. Él aceptó. No teníamos más que los esquemas de los Cursillos para Jefes de Peregrinos, por lo que hacían referencia al cometido de Sacerdote y se lo dimos. Tuvo que improvisar sobre la marcha y no pudo asistir a ninguna reunión preliminar.
Con mucha fe en Dios, las oraciones de muchos y el sacrificio de unos cuantos nos lanzamos a la aventura. …”
Fragmento de MI TESTAMENTO ESPIRITUAL de Eduardo Bonnín Aguiló