“… El resultado fue el prometido por Cristo a los que, creyendo en sus promesas, realizan lo que El enseñó con ardiente fe, esperándolo todo de Él, en un ambiente de fraterna y sincera caridad.
Sabíamos, y gracias a Dios nunca lo hemos olvidado, a lo que íbamos y lo que queríamos conseguir. Teníamos claro lo que gracias a Dios nunca se nos ha oscurecido: que el Evangelio es verdad y que, realizado en la vida y metido en el corazón y la inteligencia de cada persona que cree en Cristo y se abre de verdad a su Verdad, correspondiendo a su gracia, tiene una potencia arrolladora capaz de entusiasmar a los más remisos. …”
Fragmento de MI TESTAMENTO ESPIRITUAL de Eduardo Bonnín Aguiló