Mi cursillo fue bendecido por un gran Milagro.
Corría el año 1982 -guerra de Malvinas, momentos muy dolorosos para nuestro País- cuando una tarde de veranonos visitó nuestro querido primo y padrino Charly de Cano, invitándonos a un Cursillo, que él lo llamaba de Cristiandad.Nosotros, Ricardo y yo, no sabíamos de qué se trataba, pero viniendo de él, lo escuchamos muy atentamente.Nos dijo que íbamos a vivir cuatro días hermosos y que todo estaba previsto.Yo dije que sí rápidamente, porque pensé:¡vamos a pasar unos días de vacaciones hermosos! Pero no fue así… Nos explicó que primero iban los esposos y después nosotras. Ricardo no estaba muy convencido, pero…
